En A Coruña, aunque aún haya quien le quiera mantener la "L" al artículo, el aperitivo es casi una religión. Las tascas y bares de toda la ciudad, especialmente del centro, se llenan de gente que salen a tomar su ribeiro en taza o una cañita y un pinchito, por un precio muy módico, para acompañar la bebida. Hay calles como Galera, Franja, Estrella, Olmos que se llenan de parroquianos y turistas antes de comer y bares donde difícilmente se llega a la barra... ¿es tentador el ambiente?
Para comer hay locales en toda la ciudad. En las calles de tapeo antes mencionadas también hay buenos restaurantes, aunque una comida a base de tapas sea de lo más sugerente, pero también en zonas más consideradas de marcha como los alrededores de las playas del Orzán y de Riazor, por la zona de la Marina (en pleno centro) hay incontables restaurantes donde se puede degustar el excelente pescado y marisco gallego. Por las zonas de Juan Flórez y Cuatro Caminos (donde está la fuente de las cada vez más frecuentes celebraciones del deportivismo) abundan las cervecerías y los restaurantes de comida internacional.
La marcha coruñesa tiene tres zonas principales: el centro, el Orzán y Juan Flórez. El centro es la zona más tranquila, ideal para quedar para tapear o cenar y tomar las primeras copas, hay que ir entrando en calor para deplazarse a la cercana zona del Orzán, aquí la marcha es la reina, hay varias calles como Juan Canalejo, Orzán o Sol donde hay bares de copas en cada portal y el ambiente es total hasta altas horas de la madrugada. A altas horas de la madrugada la marcha se vuelve a desplazar, esta vez hacia los pubs y discotecas de la zona de Juan Flórez donde coruñeses y visitantes deciden que con la luz del nuevo día es buen momento para ir a entregarse a los brazos de Morfeo (salvo que la noche haya deparado que los brazos sean otros).
Resumiendo: es una ciudad que vale la pena conocer. |  |