Pasear por el casco antiguo de Cuenca es magia, es mirar hacia un lado y ver la cuenca del Júcar y es mirar al otro y ver la hoz del Huécar. Las calles estrechas nos transportarán a otros tiempos y a otras épocas, y las panorámicas que se pueden disfrutar en los alrededores de las casas colgadas son increíbles. Tanto paseo nos abre el apetito, y eso nos va a llevar a tomar un vinito con el típico morteruelo o los típicos zarajos, comidas las dos con calorías, pero los rigores invernales de cuenca son largos y duros. Son muchos los sitios en el casco antiguo donde podemos disfrutar del vino y las raciones, y para después de las raciones también por las cercanías de la Plaza Mayor hay donde tomar un café o una copa relajadamente o donde mover el esqueleto.
Al otro lado del Huécar tenemos una ciudad moderna, aunque la vida también es relajada. Muchos sitios donde tapear, pero más donde tomar la copa y bailar. La zona de marcha por excelencia es la calle Doctor Galíndez, conocida popularmente como "La Calle" donde todo son bares de copas y disco-pubs. En las cercanías hay muchos sitios donde tomar algo y comer. Otra zona con mucho ambiente es la que está entre la estación del ferrocarril y la de autobuses, especialmente en la calle Fermín Caballero.
Atención, en Cuenca el fervor religioso está al orden del día, así que si queréis visitarla por Semana Santa o el Corpus, haced vuestras reservas con bastante antelación, Cuenca se llena hasta la bandera. Más sobre Cuenca |  |