Casi tocando Europa, esta ciudad del norte de África tiene un ritmo de vida prácticamente andaluz, pero salpicado por una muy interesante mezcla de culturas.
Igual que en Andalucía, aquí está extendido el arte de tapear al mediodía, cuando la zona de la calle Real es un hervidero, siendo lo más frecuente embutidos, salazones y un excelente pescaíto frito, aunque también abunda el marisco de la zona. Entrada la tarde se puede gozar de un café tranquilo por las cafeterías del centro para acabar en las instalaciones del Parque Marítimo del Mediterráneo o en el Poblado Marítimo para tomar unas copas y mover el esqueleto. |  |